Volver a participar
en el trail 7 Playas era una alegría y un motivo genial para ponerte un dorsal
tras Ronda.
Era la vuelta a los
orígenes… mi primer Trail fue precisamente un 7 Playas acompañada de Sandra
Sánchez (que venía de Ronda y a la que le pedí que me enseñase a ser finisher).
Además H+QNC se
volvía a poner un dorsal y, aunque no terminase, ya ponerse en la salida era
muy meritorio tras dos años de debacle personal y profesional, con un Grado
Superior terminado con matrícula de honor a base de hincar los codos a lo
bestia, y con una metatalsagia que, en ocasiones, le había impedido dar más de 25
pasos.
Y volvía como
veterana en la prueba y además acompañada de una mujer brava como la primera,
Heike Morher, finisher de una Mérida que había podido con mi resfriado y
dispuesta a enfrentarse a la arena con la misma valentía que mostró al superar
el Castillo y la Calderita emeritenses.
Encima llevábamos la
camiseta de Manolo en Sables…. esa camiseta que te da alas cuando te faltan las
fuerzas.
Como siempre una
ocasión fantástica de saludar a amigos y conocidos, reales y virtuales,
aquellos que siempre están ahí con una palabra amable, un aliento, un ánimo en
los momentos de “bajona”.
Tras las fotos del
principio (gracias Manué González Langostena por el reportaje), porque al ser del club de las tortugas marchosas ya no iba a verles
después, tomamos la salida y afrontamos el calor riguroso que ya nos iba
achicharrando.
Al finalizar el
primer tramo de pisteo por las marismas de San Fernando, H+QNC se retira porque
le pido que lo haga: él estaba dispuesto a seguir como fuese, pero a mí me
preocupaban las horas de sol a su ritmo.
Entonces “la alemana”
y “la tortuga” metimos el turbo y nos pusimos a correr como si no hubiese un
mañana y así nos plantamos en el acuartelamiento de Camposoto. Nos dimos un
respiro para disfrutar del ambiente castrense, que nos gusta “una jartá” a las
dos y además retrasábamos el momento playa.
Pero… llegamos a la
playa con el objetivo de pasar el control de paso con, al menos, 1 hora de
colchón para no amargarnos con las arenas vivas del tramo final, que yo ya
conocía pero Heike no porque yo no quería que se preocupara por algo que a mí
me costaba pero que igual a ella no.
En Camposoto coincidimos con la gran Yolanda, piratilla de Cai, que iba tocada de una "pienna", pero sin abandonar la sonrisa, ole tú!!!!
Efectivamente
disfrutamos de la playa de Camposoto mucho, corrimos más y nos aguantamos las
ganas de meternos en el agua.
Cumplimos el objetivo y nos lanzamos para Sancti
Petri y la batería Urrutia dispuestas a salir airosas de la pelea.
El último
avituallamiento un subidón de alegría porque allí estaba Barbate magníficamente
representado con esos voluntarios del Club Maratón Barbate, para ponerles un 10 y una cervecita “wena,
wena, wenísima”.
Y lo conseguimos.
Somos un equipo de locas muy locas y nos peleamos con la arena: daba igual que
se nos hundiesen los pies en la arena, que nos quedáramos clavadas en las
pasarelas de madera, daba igual todo….había que llegar a meta y llegar lo mejor
posible.
Salimos atorradas de
la arena…. negras como el carbón y con arena hasta detrás de las orejas, pero
salimos y llegamos a meta.
La cervecita que me
ofreció Cai-man me supo a gloria….. y es un detalle que recuerdo casi con más
intensidad que la arena del tramo final.
7 Playas conseguida.
Otra vez finisher de una prueba organizada por y para amantes del Trail (gracias Club Carmona Páez) y esas
cosas se notan en todos los detalles. Muchas gracias por estar ahí, por
organizarla y por pensar en seguir organizándola.
Gracias a mis niñas de rosa, NosotrasSi!!!, esas niñas que la Pujol moviliza y que son expertas en empujarte cuando faltan fuerzas o la cabeza empieza a no verlo claro.
Ahora no quiero más
arena pero para el año que viene, seguramente, se me habrá olvidado y volveré a
participar…. Esto no tiene arreglo y a estas edades ya no se cambia… la locura
se ha instalado en mí y yo encantada de que viva conmigo.
https://youtu.be/puDtxG9FBLQ